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Expansión – 14 de Noviembre 2017

Twin Peaks compra un edificio en el Passeig de Gràcia por 25 millones

El vehículo de inversión de la familia Escoda invertirá otros 25 millones en la transformación del inmueble en viviendas de lujo, que se venderán a 15.000 euros por metro cuadrado.

Nuevo jugador en el mercado residencial de lujo de Barcelona. El family office Twin Peaks Capital, con sede en Madrid pero con capital procedente de la familia catalana Escoda, ha adquirido el edificio situado en el número 30 del Passeig de Gràcia de Barcelona para transformarlo en pisos de superlujo, que estiman vender a unos 15.000 euros por metro cuadrado. Según fuentes cercanas a la operación -que no incluye el local comercial-, el fondo ha pagado algo más de 25 millones de euros a la antigua Agrupació Mútua por las seis plantas superiores del edificio, que suman una superficie de 3.200 metros cuadrados. Este edificio acogió en su día la sede de Iberia en Barcelona.

Twin Peaks Capital, que no guarda ninguna relación con la histórica serie estadounidense ni con el fondo del mismo nombre que tiene sede en Honolulú (Hawái), se fundó el año pasado en Madrid y su pertenece los hermanos Escoda, tercera generación de una familia catalana con negocios en el sector de la hostelería y la promoción, y también está participado por su consejero delegado, el exdirectivo de la consultora Knight Frank, Ernesto Tarazona.

En Madrid, el family office ya ha comprado dos edificios en el barrio de Salamanca y en Chueca y ahorra irrumpe en el mercado residencial de alta gama de Barcelona. La familia contaba con un activo menos relevante en el barrio del Guinardó, pero éste será su verdadero desembarco en la capital catalana.

Agrupació, aseguradora controlada actualmente por el grupo francés Credit Mutuel, puso a la venta el edificio, situado en la esquina con Diputació, a principios de año, con el asesoramiento de CBRE. El activo despertó el interés de numerosos inversores, pero finalmente ha sido el fondo de los hermanos Escoda quien se ha impuesto al resto por su capacidad financiera y su trato directo con el vendedor. Mientras que otras ofertas pedían un plazo para aportar el importe de la operación, Twin Peaks Capital garantizaba el pago inmediato.

Las mismas fuentes indican que ahora Twin Peaks Capital se dispone a rehabilitar todo el edificio, que se encuentra desocupado, para convertirlo en viviendas de lujo, mediante una inversión adicional de 25 millones de euros. Su objetivo es venderlas por unidades, aunque si la coyuntura de mercado lo desaconsejara, estudiaría la posibilidad de mantenerlo en patrimonio y alquilar las viviendas. El edificio tiene protegida su fachada, así como algunos elementos arquitectónicos, pero, en comparación con otros inmuebles del paseo, presenta menos impedimentos desde el punto de vista de su restauración.

El objetivo de Twin Peaks es tanto promotor como patrimonialista, por lo que busca activos y terrenos donde construir o rehabilitar viviendas, además de edificios residenciales o locales comerciales de primer nivel para sumarlos a su cartera en rentabilidad.

El arquitecto del proyecto será Enric Batlle, del despacho Batlle i Roig Arquitectes, y se prevé que, además de acabados con las primeras calidades, las futuras viviendas cuenten con servicios de lujo, como en los mejores edificios residenciales de Londres o Nueva York. Por ubicación y servicios, el inmueble sólo será comparable al que construirá KKH en el número 111 del mismo Passeig de Gràcia, en la esquina con la Diagonal.

El local comercial de la planta baja y entresuelo son propiedad de Amancio Ortega, a través de Pontegadea. El fundador de Inditex se hizo con este activo en 2008 por 50 millones de euros, sólo un año después de que Negrosa hubiera pagado 52 millones por él a la inmobiliaria Aisa. El local, que entonces estaba alquilado a Sprit, está ocupado hoy por la mayor tienda de Zara Home en Barcelona.

Las plantas superiores, que habían acogido en su día la sede catalana de Iberia, además de otras oficinas y viviendas particulares se encontraban vacías desde hacía años. El último inquilino que vivió en el edificio fue el empresario Josep Maria Bosch Aymerich, que disfrutó de él hasta su fallecimiento, en 2015, gracias a una renta vitalicia. Algunas de las viviendas, como la que ocupó Bosch Aymerich, tienen una amplia terraza en el interior de la manzana.

El conflicto en Catalunya ha alejado a los compradores internacionales que podrían haberse interesado por estas viviendas, por lo que los promotores confían en que el proyecto atraiga a barceloneses con el suficiente poder adquisitivo para acceder a ellas.